En el oscuro y turbulento capítulo de la Segunda Guerra Mundial, emergen historias que nos estremecen y, a la vez, nos inspiran. Una de ellas es la de Harry Haft, un hombre cuya fuerza física y mental lo llevó a sobrevivir los horrores de Auschwitz y, posteriormente, a enfrentarse a leyendas del boxeo. Haft no solo fue un boxeador; fue un símbolo de resistencia, resiliencia y humanidad en medio de la barbarie.

El joven que no tuvo juventud
Harry Haft nació como Herschel Haft en Bełchatów, Polonia, en 1925. Su infancia estuvo marcada por la pobreza y las crecientes tensiones en Europa debido al ascenso del nazismo. Cuando los alemanes invadieron Polonia en 1939, su vida cambió para siempre. A los 16 años, fue deportado al campo de concentración de Auschwitz, donde comenzó su lucha más importante: la de mantenerse con vida.

En Auschwitz, Haft fue obligado a participar en brutales combates de boxeo organizados por los guardias nazis. Aquellos enfrentamientos no eran solo un espectáculo sádico, sino una cruel forma de selección natural: el perdedor moría, el ganador vivía para luchar otro día. Harry se enfrentó a decenas de prisioneros, sabiendo que cada golpe que daba y recibía significaba la diferencia entre la vida y la muerte. Aunque no tenía entrenamiento formal, su instinto y determinación lo convirtieron en un combatiente formidable. Ganó más de 70 peleas, dejando atrás un rastro de tragedias que lo perseguirían toda su vida.
El precio de sobrevivir
Tras escapar de una marcha de la muerte en 1945, Harry logró llegar a un refugio en Alemania, donde reanudó su vida con cicatrices invisibles. Allí conoció a Leah, una joven a quien amaba profundamente y cuya pérdida le dejó un vacío que nunca pudo llenar completamente. Más tarde emigró a los Estados Unidos, donde buscó construir una nueva identidad, lejos del horror, aunque este siempre lo acompañó.
En América, Haft encontró en el boxeo una manera de canalizar su dolor y su fuerza. Se convirtió en profesional en 1948, peleando en un ring muy diferente al de los campos de concentración. En su carrera destacó por su agresividad y determinación, pero también por las sombras de su pasado, que nunca dejó de cargar. En 1949, se enfrentó a Rocky Marciano, una de las mayores leyendas del deporte. Aunque perdió la pelea, su historia ya había dejado una marca en el mundo del boxeo.

La vejez: enfrentarse a los fantasmas
Después de retirarse del boxeo, Haft intentó llevar una vida tranquila. Se dedicó a la venta de frutas y verduras en Brooklyn, donde construyó una familia. Sin embargo, su pasado nunca lo dejó descansar. Sufría de pesadillas y se enfrentó a episodios de depresión, marcados por la culpa de haber sobrevivido mientras tantos otros no lo hicieron.
En la década de 2000, su hijo Alan Scott Haft publicó una biografía titulada “Harry Haft: Survivor of Auschwitz, Challenger of Rocky Marciano”, donde relataba la historia de su padre, basada en testimonios y recuerdos de Harry. La obra no solo rescató su legado, sino que también expuso las cicatrices emocionales que el Holocausto dejó en él.

Datos curiosos y anécdotas
- El escape audaz: Haft escapó de una marcha de la muerte matando a un soldado nazi y robando su uniforme. Utilizó ese disfraz para pasar desapercibido hasta encontrar refugio.
- El boxeo como arma de supervivencia: Aunque no tenía entrenamiento formal en el deporte, su habilidad natural lo convirtió en un peleador temido. Sus oponentes en los campos de concentración eran prisioneros tan desesperados como él, lo que hacía cada pelea un acto de pura supervivencia.
- Marciano, el rival más memorable: Su pelea con Rocky Marciano no solo fue su combate más famoso, sino también un evento que marcó el fin de su carrera. A pesar de perder, enfrentar a un futuro campeón mundial fue un logro que pocos pueden presumir.
- Su historia en el cine: En 2021, la vida de Harry Haft fue llevada a la pantalla con la película The Survivor, dirigida por Barry Levinson y protagonizada por Ben Foster, una obra que pone en evidencia el impacto emocional de sus experiencias.
El legado de Harry Haft
Harry Haft no fue un boxeador común; fue un sobreviviente que encontró en el ring una manera de resistir y superar su dolor. Su vida nos recuerda las profundidades de la crueldad humana, pero también la increíble capacidad del espíritu para luchar y seguir adelante. A través de sus golpes y su historia, Harry dejó un legado que trasciende el boxeo: un recordatorio de que incluso en los momentos más oscuros, la esperanza y la determinación pueden prevalecer.